“Vive la aventura”: Campamento federal scout

El escultismo español  cumple este año, como ya sabemos todos, ni más ni menos que cien años. Por este motivo se han ido desarrollando diversas actividades durante esta ronda solar. Sin duda, una de las mejores iniciativas han sido los Campamentos Federales por secciones, es decir, un campamento en el que tengan cabida todos los grupos que formamos parte de esta asociación, divididos por rangos de edad.

Las oportunidades están para aprovecharlas y hay algunas que se presentan muy pocas veces en la vida. Ésta fue una de ellas, y por eso la Sección Scout Indaba se desplazó hasta Sierra Espuña (Murcia) para convivir durante 4 días con otros 280 scouts procedentes de diferentes lugares de España (Andalucía, Canarias, Cantabria, Castilla la Mancha, Castilla y León, Cataluña, Comunidad de Madrid y Región de Murcia).

El campamento se llamaba “Vive la aventura”, y bajo este lema pudimos iniciarnos en el mundo del deporte acuático haciendo windsurf, vela, patín, piragüa y jugando al vóley playa en La Manga. El tiempo nos acompañó bastante, aunque con un poco de viento, pudimos coger algo de color en nuestras caras paliduchas. Pero no solo el mar, sino que disfrutamos de la sierra murciana yéndonos de ruta, algo en lo que ya no somos tan novatos, y dejándonos guiar por una brújula y un mapa. Durante este día cogimos más confianza con nuestros nuevos compañeros y compañeras puesto que es una actividad que invita a la conversación y a la reflexión.


Y por último, disfrutamos de un día en el campamento con una gymkana donde tuvo cabida todo tipo de juegos: los chicos se maquillaron, competimos a ver quién sabía más canciones, las chicas identificaron a su Romeo por el olor de los pies y un largo etcétera. Por la tarde hicimos una kermés en la que cada grupo teníamos un puestecito de feria preparado para que los otros grupos vinieran a jugar; nosotros en nuestro puesto invitamos a la gente a que afinase su puntería jugando a los Angry Birds padrecoleños y tirando tartas a alguno de los nuestros (¡quién pudiera!). En los otros puestos aprendimos a hacer pan tumaca catalán, beber de porrón (eso sí, agua), explotar globos con dardos, reptar entre cuerdas, pescar patos…todo ello costaba dinero: tropeuros, que luego canjearíamos por chucherías y palomitas…¡de las de verdad!

Entre tanto cada noche hacíamos una velada y cualquier momento del día era bueno para conocer nueva gente, distintas tradiciones de grupos, algún intercambio de pañoletas a modo de recuerdo y nuevas danzas para actualizar nuestro repertorio.

En definitiva, una experiencia como siempre enriquecedora de la que venimos habiendo crecido como personas y sintiéndonos un poco más parte de este movimiento.

Agradecer la organización y el trabajo a Exploradores de Murcia y la visita al campamento a nuestra querida Marisa.

 

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